“Regresé para darle el campeonato a Cavs”


LeBron Cleveland, MVP (Beck Diefenbach / AFP)

En la noche del domingo el escenario estaba armado para que los Warriors, de Stephen Curry y compañía lograran su segundo anillo consecutivo frente a su gente luego de hacer historia en la fase regular siendo el único en lograr 73 victorias en la temporada, pero en frente se encontraban los Cavaliers  con un Lebron James que buscaba poder su sueño y darle una alegría al Estado de Cleveland que lo vio nacer el 30 de diciembre de 1984.

Con un nivel superlativo de Lebron acompañado de grandes actuaciones de Kyrie Irving lograron igualar la serie y en el partido decisivo vencer por 93-89 y así dar vuelta la serie 4-3, siendo el primer equipo en revertir una serie 1-3 en las finales, y con esta hazaña le da un sabor especial a la gesta conseguida por uno de los mejores jugadores que tendrá la NBA en toda su historia.
Parecía que nuevamente el sueño de James se le hacía esquivo en su tercera oportunidad con el equipo en el que comenzó a dar sus primeros pasos en la NBA por el 2003 ya que las finales comenzaban 3-1 abajo frente a Golden State, el mismo que lo había vencido el año anterior 4-2 y se había sumado a los Spurs que en 2007 los aplastaron 4-0 en la primera de sus dos etapas como jugador de los Cavaliers.

En el camino quedó el cambio de entrenador ya que en enero pasado había sido destituido David Blatt, entrenador que lo había llevado a las finales en 2015 pero que nunca había logrado tener una excelente relación con la máxima figura de la franquicia. Su sucesor fue Tyroon Lue, que dejó de ser el asistente del entrenador, para tomar las riendas del plantel que terminó logrando el campeonato.

“Regresé para darle el campeonato a Cavs” fueron las palabras de Lebron James a poco de haber terminado el encuentro. Él es el claro ejemplo del hijo prodigio, aquel que volvió a su casa, volvió a Cleveland, con el sueño darle una alegría a su ciudad que no conocía lo que era festejar en la NBA desde el año 1970 cuando se crearon los Cavaliers a manos de Nick Mileti, escritor, abogado y dueño durante de esa década de los Indios de baseball y los Cruzados de hockey sobre hielo, que duraron solo cuatro años.

Su llanto de niño y su incansable dedicación del título para su gente dejaron al descubierto a Lebron James, que a pesar de los millones de dólares que obtiene al año con sus sponsors, como Coca-Cola, Samsung, McDonald’s, Kia o por ejemplo con Nike con el que firmó un contrato vitalicio hace un par de meses, existe el alma amateur de un deportista que va en búsqueda de la gloria buscando darle una alegría a la gente del estado que lo vio nacer.

Con la victoria de este domingo Lebron James se vistió de rey siendo el jugador más valioso de las finales y así logrando su tercer anillo, ya había conseguido dos con los Miami Heat de forma consecutiva en 2012 y 2013,  aunque este seguramente será el más especial de todos porque el regreso a Cleveland por una razón y esa fue regalarle el título que consiguió junto a sus compañeros en la noche del domingo.
 
* Por Jeronimo Salinas para Post Politico.