Nora Cortiñas y el Padre Pepe se sumaron a la CPM


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La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) con integrantes permanentes. Es la madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora Nora Cortiñas y el cura villero José “Pepe” Di Paola. “Es un enorme orgullo y felicidad” el ingreso de estos referentes, destacaron desde la organización.

La comisión está integrada por actores de organismos de derechos humanos, intelectuales, funcionarios universitarios y judiciales, artistas, religiosos de distintos credos, legisladores y sindicalistas. En este sentido, sus fundadores aseguraron que “la CPM se consolidó, desde su creación, como un espacio plural y comprometido con las luchas populares por una sociedad más justa y humana”.

Por eso, detacaron que “esos mismos ideales y compromiso que Nora y “Pepe” asumieron en su militancia social y política” se verán plasmados a partir de su integración.

De esta forma, una Madre de Plaza de Mayo y un cura villero aportarán “una misma sensibilidad histórica y popular”: “Las plazas, las calles, el barrio. Un mismo legado: la militancia en defensa de la vida y de la dignidad de las personas. La militancia contra la impunidad y el olvido y las injusticias sociales”.

Como anunciaron, tanto Nora y como “Pepe” son referentes “en el campo de la lucha permanente por los derechos humanos, la memoria y el fortalecimiento de la democracia” por lo que desde la comisión aseguraron sentir “un enorme orgullo y felicidad” por esta iniciativa.

Nora Cortiñas es madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Su hijo Carlos Gustavo Cortiñas fue secuestrado el 15 de abril de 1977 y aún permanece desaparecido. Desde entonces, Nora busca a su hijo y a todos los hijos y nietos, reclama el castigo a los responsables de los delitos de lesa humanidad y acompaña las luchas populares. En más de tres décadas de militancia social y política, ha recibido innumerables distinciones y homenajes en el país y en el exterior por su vocación y compromiso con la defensa de los derechos humanos.

El padre “Pepe” es un referente del trabajo eclesiástico en las villas; él mismo se define como “cura villero” y dice que es indispensable realizar una tarea de evangelización y contención de los jóvenes que han quedado afuera del sistema y que hoy sufren el avance de las drogas, principalmente el paco. Desde su trabajo territorial, y junto a otros sacerdotes, denunció que las villas eran zonas liberadas para el tráfico de drogas y armas; por ese motivo, fue amenazado de muerte y tuvo que autoexiliarse. En 2012, volvió y se hizo cargo de la Capilla Nuestra Señora del Milagro en la villa La Carcova. En la actualidad, continúa con la experiencia de Hogar de Cristo, un programa de recuperación, acompañamiento e inclusión para consumidores de paco.

“Hoy el camino de Nora y Pepe se cruza con nuestro camino para seguir creciendo juntos, colectivamente, acompañando a los sectores más vulnerables, generando espacios de encuentro entre el Estado y la sociedad civil, y con el deber permanente de promover y defender los derechos humanos. Nora y Pepe: bienvenidos”, expresaron desde la CPM a través de un comunicado.